A continuación le ofrecemos una amplia información acerca de las Denominaciones de Origen Protegidas e Indicaciones Geográficas Protegidas que encontrará en nuestra Carta.
Unos productos que transmiten sensaciones "mitológicas", la esencia de nuestra tierra y que se elaboran de acuerdo con procesos respetuosos con el Medio Ambiente y bajo estrictas normas de Calidad.
Por eso responden a las exigencias de la nueva Cocina y se convierten en protagonistas de las creaciones de nuestros Chefs. Platos innovadores que mantienen la identidad de los aromas y sabores del Principado.

Afuega´l pitu, significa en bable "ahogar el pollo", ya que antiguamente, para saber si el queso estaba en su punto, se le daba a un pollo para que lo probara, si a éste le costaba tragarlo, entonces el queso estaba bien hecho.
También se dice, que significa "ahoga el gaznate" es decir la laringe, ya que cuando se consumía muy curado, y debido al alto contenido graso por el tipo especial de leche, producía un bloqueo en la garganta.
Se elabora con leche de vacas de raza Frisona y Asturiana de los Valles. Existen distintas variedades, según su composición y forma: troncónica cuando se utiliza el molde con forma de cono truncado o de calabaza cuando se emplea una gasa que se retuerce en sus cuatro extremos, quedando impresos en el queso los pliegues de la misma. Su altura oscila entre 8 y 12 centímetros y el peso entre 200 a 600 gramos.
La consistencia de la pasta, dependiendo de su maduración, es más o menos blanda. Su color puede ser blanco con tendencia al amarillento, dependiendo de su grado de maduración, o bien rojo anaranjado si se le añade pimentón.
Su sabor es ligeramente ácido, poco o nada salado, cremoso y bastante seco. En los quesos rojos se acentúa convirtiéndose en fuerte y picante. Resulta pastoso y astringente a su paso por la garganta o “pitu”.

El "Queso Cabrales" está amparado por la Denominación de Origen Protegida desde 1.981. La zona de elaboración comprende el Concejo de Cabrales y algunos pueblos del Concejo de Peñamellera Alta, ambos en Asturias.
La leche empleada para la elaboración del queso Cabrales, se obtiene exclusivamente de los rebaños de vacas, ovejas y cabras registrados en la Denominación de Origen Protegida.
Es un queso graso, de corteza natural, elaborado de forma artesanal con leche de vaca, oveja y cabra, o con mezcla de dos o tres de los tipos de leche señalados.
Al término de su maduración, llevada a cabo en cuevas naturales situadas en la montaña, presenta las siguientes características externas: forma cilíndrica, con caras sensiblemente planas, altura de 7 a 15 centímetros; peso y diámetro variables. La corteza es blanda, delgada, untosa, gris con zonas amarillo-rojizas.
La pasta tiene consistencia untosa, aunque con diferente grado de cohesión, según la mayor o menor fermentación del queso. Compacta y sin ojos, su color es blanco, con zonas y vetas de color azul verdoso. Su olor es levemente picante, más acusado cuando está elaborado con leche de oveja y cabra pura o en mezcla.

Se trata de una judía seca de la variedad Granja Asturiana, que presenta las siguientes características: tallo de porte indeterminado y entrenudos largos; vaina de color verde, lisa y de perfil alargado; grano oblongo largo y aplanado, de fondo blanco con una longitud mínima de 18 milímetros.
Su grano, una vez cocinado, se presenta entero, con piel lisa, albumen blando, mantecoso al paladar y poco o nada granuloso y harinoso.
El cultivo y recolección se hace con esmero, y se oferta al consumidor en saquetes, con embutidos o en platos cocinados listos para su degustación.

El Consejo Regulador, constituido en el año 2001, ejerce las labores de control precisas para que únicamente se identifique con el sello de la I.G.P. Ternera Asturiana aquel producto que cumple los requisitos del Reglamento.
La carne etiquetada por la IGP “Ternera Asturiana” procede de animales de las dos razas autóctonas del Principado de Asturias, Asturiana de los Valles (“roxa”) y Asturiana de las Montaña (“casina”), que están adaptadas a este territorio desde tiempos inmemoriales, contribuyendo a la creación del paisaje y formando parte de su cultura.
Los ganaderos crían a sus animales como siempre se hizo, siguiendo un sistema de manejo tradicional, basado en el amamantamiento natural de los terneros, el pastoreo y el cebo con alimentos naturales.

La Consejería de Medio Rural y Pesca reconoció la denominación "Vino de la Tierra de Cangas" el 25 de Mayo de 2001
La vendimia realizada manualmente y el transporte de la uva se realiza con el mayor esmero, procesándola en el menor tiempo posible, con el fin de obtener mostos y vinos de máxima calidad.
En la elaboración se mantienen las prácticas tradicionales, aplicando procesos tecnológicos y enológicos modernos, orientados a la mejora del producto final. Para ello las Bodegas acogidas a la Indicación Geográfica han realizado un importante proceso de modernización de sus instalaciones.
Los caldos, calificados como Vino de la Tierra de Cangas, presentan las cualidades organolépticas propias de los vinos tradicionales de la zona, en cuanto a color, aroma y sabor, con aspecto limpio, brillante y adecuado equilibrio alcohol/acidez.
El grado alcohólico mínimo será de 10 % volumen en los tintos y de 9,5 % en los blancos, mientras que la acidez, expresada en gramos/litro de ácido tartárico, estará comprendida entre 5 y 8, 5 en los tintos y 5 y 10 en los blancos.

Se elabora a partir de variedades de manzana de sidra tradicionalmente cultivadas en la zona de producción amparada, que comprende los 78 municipios del Principado de Asturias, y se obtiene de la fermentación alcohólica total o parcial de la manzana fresca o su mosto.
Este producto puede encontrase en el mercado en tres modalidades: Sidra natural, Sidra natural escanciada y Sidra espumosa.
Todas ellas se caracterizan por una baja graduación alcohólica, entre 4º y 6º. De aroma y sabor francos, limpios y equilibrados. Su aspecto es brillante y transparente.